Honduras: La avaricia de un inversionista por la transacción de Fyffes es una locura

El presidente da poca importancia en la asamblea extraordinaria de accionistas (EGM) a la pregunta sobre el centavo adicional del precio de compra por acción.

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El presidente de Fyffes David McCann en la EGM de la compañía Fyffes en Dublín el lunes, 16 de enero 2017. Fotografía: Cyril Byrne

Propuesta de tratar de exprimir el último centavo de un negocio.

El precio de las acciones de Fyffes en el último día de cotización en 2016 apareció un centavo por encima de una oferta de 2,25 euros por acción presentada por la compañía de Sumitomo Corporation de Japón. Esto llevó a un accionista en la asamblea extraordinaria de inversionistas el lunes, 16 de enero 2017, celebrada para sellar la transacción, a preguntar si la gerencia debería volver a hablar con los japoneses para que aumenten su oferta.

El presidente ejecutivo de Fyffes, David McCann, no lo permitió. Y con razón. La oferta para el distribuidor de bananos, melón y piña, que surgió a principios de diciembre, fue 49 por ciento por encima del precio de cierre de la acción del día anterior y 37 por ciento por encima de su máximo histórico anterior de 1,62 euros, ocurrido en abril pasado.

No obstante, afuera un grupo de alrededor de una docena de manifestantes estaba luchando por los derechos básicos de algunos de los trabajadores más pobres de Fyffes en América del Sur. Mientras que Fyffes tiene alrededor de 2.800 empleados, las subsidiarias que participan en la producción de frutas emplean entre 1.000 y 13.000 trabajadores agrícolas temporales, dependiendo del grado de crecimiento de la fruta. La planilla de remuneración total para los trabajadores estacionales ascendía a 22,3 millones de euros en 2015, según su último informe.

Salario mínimo

Mientras los accionistas votaron por una transacción que les proporciona el pago de 751 millones de euros, incluyendo 87,5 millones de euros para la familia McCann, los trabajadores de plantaciones de melón en Honduras están luchando para obtener un salario mínimo y son hostigados y despedidos por unirse a sindicatos, según Banana Link, una ONG sin fines de lucro del Reino Unido.

La Iniciativa de Comercio Ético (ETI), un programa patrocinado por el gobierno del Reino Unido para mejorar las vidas de los trabajadores de todo el mundo, ha tenido a Fyffes como miembro durante la última década y media. Una declaración actualizada la semana pasada en el sitio web de la ETI dijo que los “aspectos clave” de la queja de Banana Link contra la compañía irlandesa han sido confirmados por el director ejecutivo de la organización.

 

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Fyffes ahora está obligado a poner en marcha un plan detallado de mejora en un determinado lapso de tiempo a partir del 3 de febrero bajo el proceso de sus obligaciones como miembro de ETI. Los accionistas reunidos en la sala de actos de un hotel de Dublín el lunes para emitir el voto para cobrar sus cheques por la venta de acciones no se referieron al tema.

Sin embargo, el nuevo dueño de Fyffes, Sumitomo, le dijo a The Irish Times que cambiaría las prácticas que necesitaban ser cambiadas. Es sin duda una cuestion de honor de hacerlo.