La inconciencia humana y la mentira corporativa impulsada por Grupo Jaremar.

La humanidad a medida avanza en tecnología, política, medicina, niveles educativos, deportes, etc. va disminuyendo en su conciencia social, la conciencia humana se va perdiendo y solo va quedando la idea de “mientras yo este bien el resto no importa”, idea que va siendo heredada a las generaciones próximas.

Gobiernos y empresas definitivamente no cuentan con este valor humano esencial para que se desarrolle la humanidad de una manera más equitativa y justa principalmente en los países de la región.

La población nacional tiende a consumir una producción de empresas extremadamente violadoras sin tener la mínima idea de lo que esas empresas hacen con sus trabajadores/as para llegar a tener un producto de buena calidad, productos que son vendidos a través de fuertes y caros procesos de marketing que llegan a compradores potenciales que se dejan seducir por anuncios publicitarios bien estructurados para posicionarlos como líderes en ventas, obtener grandes ganancias que los llevaran a tener influencia política en el país.

En el exterior ese proceso de marketing se suplanta por certificaciones que hace que supermercados firmen jugosos contratos con estas empresas, certificaciones que aseguran mediante procesos incompletos de investigación que esa empresa, cuida el ambiente, cumple la ley laboral y brinda desarrollo a la sociedad.

Grupo Jaremar ha seguido muy bien estos pasos, muy bien posicionado en el mercado nacional con grandes inversiones publicitarias y con exportaciones a México, Estados Unidos y Europa, mercados que los han asegurado certificaciones como RSPO, pero con poco o nada de conciencia humana con sus trabajadores/as que han sido explotados por mas de 17 años, negándoles cualquier tipo de derecho, violando la Constitución de la Republica, Código del Trabajo Vigente, Convenios Internacionales de OIT ratificados por el estado de Honduras como el 87 y 98.

Tal inconciencia humana de la administración ha llevado a trabajadores/as a ser victimas de horribles accidentes como; descargas eléctricas y abortos obligados por trabajo forzado a mujeres o por químicos, esta inconciencia humana les ha negado el derecho de organizarse y en cambio ser despedidos, dejando a mas de 300 familias en una severa crisis alimenticia y de salud y más de 250 niños sin ingresar a las escuelas por deficiencia económica.

Mentira Corporativa

Es claro que con récords de este tipo para acceder a beneficios y premios internacionales se tiene como única alternativa crear una Gran Mentira de Responsabilidad Social y Ambiental.

De lo contrario fuera imposible acceder a los desembolsos millonarios de la OPIC (Overseas Private Development Corp.) o del EXIM (Export Import Bank of United State) para invertir en lo que ellos crean conveniente, estas instancias normalmente exigen como requisitos tener buena responsabilidad social y el respeto a las leyes laborales y ambientales, seguramente las certificaciones sirven como parámetro para la medición de esta información.

Tambien se requiere una buena mentira para recibir por tres años seguidos el reconocimiento como Empresa Comprometida por su Responsabilidad Social en América Latina 2017por parte del Centro Mexicano para la Filantropía (CEMEFI) y la Alianza por la Responsabilidad Empresarial en México (AliaRSE).

Este reconocimiento se otorga a las empresas que cuentan con todos los estándares de responsabilidad empresarial en los ámbitos de Calidad de Vida en la Empresa, Ética y Gobierno Empresarial, Vinculación con la Comunidad y Cuidado y Preservación del Medio Ambiente.

Estos premios van incluidos como parte del proceso de marketing, los que si es un misterio es la valoración de la información vertida por Grupo Jarema para recibir estos premios y el criterio que utilizan estas organizaciones en la entrega de dichos reconocimientos ya que en la realidad Grupo Jaremar no debería ser premiada de estas forma, sino todo los contrario, se debería iniciar un proceso de denuncia por las violaciones que comete y obligarlos a ser responsables y pagar por los daños causados durante 17 años a familias y comunidades enteras.