Sindicalistas exponen a congresistas las agresiones en las granjas de Fyffes

Honduras / «Deberíamos insistir en que parte de cualquier acuerdo comercial, de cualquier relación internacional, financiera, comercial, económica, lo que sea, dependa de la protección de los derechos laborales y humanos en ese país», dijo el viernes el representante Raúl Grijalva en una sesión informativa del Congreso organizada por Justicia Laboral Global-Foro Internacional de Derechos Laborales, a la que asistieron la representante Jan Schakowsky, personal de numerosas oficinas del Congreso y defensores de los derechos laborales.

La migración a los Estados Unidos desde Centroamérica se enmarca a menudo como una tragedia humanitaria, o una amenaza a la seguridad nacional, sin embargo, como los líderes laborales hondureños expusieron el viernes, la falta de trabajo decente, causada en parte por el fracaso del Gobierno de Honduras para hacer cumplir la ley laboral, es una razón central para la migración.

En la sesión informativa del viernes, Tomás Membreño, presidente del sindicato agrícola hondureño, Sindicato de Trabajadores de la Agroindustria y Similares (STAS), Moisés Sánchez secretario general local del STAS, Jennifer Gordon profesora de Derecho en la Universidad de Fordham, Eric Gottwald del AFL-CIO, y JJ Rosenbaum de GLJ-ILRF, se reunieron y pidieron que se aumente la presión sobre el Gobierno Hondureño para proteger los derechos laborales en ese país, que se resuelva inmediatamente el prolongado conflicto laboral en los campos de melón en los que STAS está organizando y que se añadan mecanismos de aplicación de los derechos laborales en el tratado comercial conocido como CAFTA-DR, que según dijeron, ha demostrado ser ineficaz. Los oradores explicaron la relación directa entre la falta de aplicación de las leyes laborales y la migración y presentaron la evolución reciente de la emblemática lucha sindical en las granjas de Fyffes en Choluteca, Honduras.

«Es urgente que apoyemos el derecho de los trabajadores a la libertad de asociación como una política de inmigración humana y justa. En el debate sobre la inmigración en Estados Unidos, casi nunca nos centramos en el trabajo decente», dijo la profesora Gordon.

Tomás y Moisés detallaron cómo cuando los trabajadores de la empresa de frutas multinacional billonaria Fyffes, intentaron organizar un sindicato con STAS para mejorar sus condiciones de trabajo, se encontraron con una violenta campaña antisindical que continúa hasta el día de hoy. Los miembros del sindicato han sido objeto de ataques violentos, listas negras, intimidación, amenazas, sobornos y denegación de contratos.

«Desde que planteamos a la empresa los problemas en el lugar de trabajo, incluidos el robo de salarios y la exposición a sustancias químicas tóxicas, nos enfrentamos a constantes represalias», afirmo Tomás Membreño.

«Trabajé para Fyffes durante más de 20 años. Yo experimenté y fui testigo de todos los abusos y por eso me uní a STAS y me convertí en un líder del sindicato. Luego, en 2017, cuando volvía a casa de una actividad sindical con mi hermano, unos hombres salieron de la oscuridad y nos atacaron con un machete. Nos amenazaron que debíamos dejar el sindicato o ser asesinados. Después de eso me incluyeron en la lista negra de la empresa y todavía me niegan empleo.» dijo Sánchez.

Los dirigentes del STAS continuaron denunciando las recientes amenazas y la represión sindical por parte de Fyffes, incluidos los ataques de carácter a Tomás, las afirmaciones en los medios de comunicación y en los periódicos locales de que la organización del STAS provocaría la pérdida de 10.000 puestos de trabajo y que los trabajadores que se afiliaran al STAS entrarían en una lista negra. Membreño también expuso un patrón de complicidad entre la empresa y el Ministerio de Trabajo de Honduras. Cuando STAS se inscribió por primera vez para formar un sindicato en las granjas de melón de Fyffes el ministerio de trabajo ignoró su solicitud, no hizo responsable a Fyffes por las violaciones laborales denunciadas y, en cambio, les concedió el registro a dos sindicatos controlados por la empresa cuya dirección estaba compuesta por de la dirección local de Fyffes, en violación de la legislación laboral Hondureña. El uso de sindicatos controlados por empresas para bloquear mejoras reales en las condiciones de trabajo es una táctica común que utilizan las grandes compañías. Como explicó Membreño, recientemente el Ministerio de Trabajo se ha confabulado con las empresas para conceder el registro a los sindicatos controlados por las mismas empresas en cinco instancias en las que STAS estaba organizando, incluyendo en las plantaciones de aceite de palma, melón y banano.

«Además de corruptos y narcotraficantes, la administración de Honduras es claramente antisindical. Cuando se legalizan estos sindicatos controlados por las empresas y se bloquean los sindicatos independientes como el nuestro en las pequeñas comunidades donde viven los trabajadores, muchos sienten que la única opción que les queda para mantener a sus familias es emigrar a Estados Unidos.»

«La única manera de crear un trabajo decente es a través de un sindicato independiente. La situación no es fácil en nuestro país, pero seguiremos en esta lucha hasta conseguir trabajos decentes», dijo Moisés Sánchez.

Se ha intentado abordar los derechos de los trabajadores mediante la presentación en 2012 de una denuncia por parte de la AFL-CIO por violaciones de las disposiciones laborales del Tratado de Libre Comercio de América Central (CAFTA). Sin embargo, casi una década después, la situación de los trabajadores del melón organizados por el STAS no ha cambiado. La AFL-CIO dejó claro durante la sesión informativa que ha llegado el momento de que EE.UU. tome cartas en el asunto y eleve la denuncia del CAFTA a la siguiente fase conocida como solución de diferencias.

El apoyo al trabajo decente -trabajos que paguen un salario digno, ofrezcan condiciones y beneficios justos, respeten los derechos fundamentales y den voz y estabilidad a los trabajadores para que puedan planificar su propio futuro y el de sus familias- es esencial como parte de la migración.
«Me vuelvo a comprometer a trabajar con ustedes y a avanzar con ustedes en estos temas», dijo la representante Jan Schkowsky a los líderes y defensores de STAS.

«La capacidad de los miembros y líderes de STAS para ejercer sus derechos cuando se enfrentan a represarías y amenazas violentas es la prueba para nuestras políticas internacionales de derechos laborales, que hasta ahora están fallando. Seguiremos trabajando con el Congreso, aprendiendo de los ejemplos que están surgiendo en el USMCA y construyendo la respuesta rápida necesaria para que los trabajadores tengan realmente la opción de quedarse en casa con un trabajo decente o migrar con derechos. Les pedimos a todos que apoyen a STAS en su avance y consideren lo que se necesita para tener una verdadera ciudadanía laboral transnacional y un trabajo decente como parte de nuestra política migratoria.» JJ Rosenbaum, GLJ-ILRF

«Deberíamos insistir en que parte de cualquier acuerdo comercial, de cualquier relación internacional, financiera, comercial, económica, lo que sea, dependa de la protección de los derechos laborales y humanos en ese país», dijo el viernes el representante Raúl Grijalva en una sesión informativa del Congreso organizada por Justicia Laboral Global-Foro Internacional de Derechos Laborales, a la que asistieron la representante Jan Schakowsky, personal de numerosas oficinas del Congreso y defensores de los derechos laborales.

La migración a los Estados Unidos desde Centroamérica se enmarca a menudo como una tragedia humanitaria, o una amenaza a la seguridad nacional, sin embargo, como los líderes laborales hondureños expusieron el viernes, la falta de trabajo decente, causada en parte por el fracaso del Gobierno de Honduras para hacer cumplir la ley laboral, es una razón central para la migración.

En la sesión informativa del viernes, Tomás Membreño, presidente del sindicato agrícola hondureño, Sindicato de Trabajadores de la Agroindustria y Similares (STAS), Moisés Sánchez secretario general local del STAS, Jennifer Gordon profesora de Derecho en la Universidad de Fordham, Eric Gottwald del AFL-CIO, y JJ Rosenbaum de GLJ-ILRF, se reunieron y pidieron que se aumente la presión sobre el Gobierno Hondureño para proteger los derechos laborales en ese país, que se resuelva inmediatamente el prolongado conflicto laboral en los campos de melón en los que STAS está organizando y que se añadan mecanismos de aplicación de los derechos laborales en el tratado comercial conocido como CAFTA-DR, que según dijeron, ha demostrado ser ineficaz. Los oradores explicaron la relación directa entre la falta de aplicación de las leyes laborales y la migración y presentaron la evolución reciente de la emblemática lucha sindical en las granjas de Fyffes en Choluteca, Honduras.

«Es urgente que apoyemos el derecho de los trabajadores a la libertad de asociación como una política de inmigración humana y justa. En el debate sobre la inmigración en Estados Unidos, casi nunca nos centramos en el trabajo decente», dijo la profesora Gordon.

Tomás y Moisés detallaron cómo cuando los trabajadores de la empresa de frutas multinacional billonaria Fyffes, intentaron organizar un sindicato con STAS para mejorar sus condiciones de trabajo, se encontraron con una violenta campaña antisindical que continúa hasta el día de hoy. Los miembros del sindicato han sido objeto de ataques violentos, listas negras, intimidación, amenazas, sobornos y denegación de contratos.

«Desde que planteamos a la empresa los problemas en el lugar de trabajo, incluidos el robo de salarios y la exposición a sustancias químicas tóxicas, nos enfrentamos a constantes represalias», afirmo Tomás Membreño.

«Trabajé para Fyffes durante más de 20 años. Yo experimenté y fui testigo de todos los abusos y por eso me uní a STAS y me convertí en un líder del sindicato. Luego, en 2017, cuando volvía a casa de una actividad sindical con mi hermano, unos hombres salieron de la oscuridad y nos atacaron con un machete. Nos amenazaron que debíamos dejar el sindicato o ser asesinados. Después de eso me incluyeron en la lista negra de la empresa y todavía me niegan empleo.» dijo Sánchez.

Los dirigentes del STAS continuaron denunciando las recientes amenazas y la represión sindical por parte de Fyffes, incluidos los ataques de carácter a Tomás, las afirmaciones en los medios de comunicación y en los periódicos locales de que la organización del STAS provocaría la pérdida de 10.000 puestos de trabajo y que los trabajadores que se afiliaran al STAS entrarían en una lista negra. Membreño también expuso un patrón de complicidad entre la empresa y el Ministerio de Trabajo de Honduras. Cuando STAS se inscribió por primera vez para formar un sindicato en las granjas de melón de Fyffes el ministerio de trabajo ignoró su solicitud, no hizo responsable a Fyffes por las violaciones laborales denunciadas y, en cambio, les concedió el registro a dos sindicatos controlados por la empresa cuya dirección estaba compuesta por de la dirección local de Fyffes, en violación de la legislación laboral Hondureña. El uso de sindicatos controlados por empresas para bloquear mejoras reales en las condiciones de trabajo es una táctica común que utilizan las grandes compañías. Como explicó Membreño, recientemente el Ministerio de Trabajo se ha confabulado con las empresas para conceder el registro a los sindicatos controlados por las mismas empresas en cinco instancias en las que STAS estaba organizando, incluyendo en las plantaciones de aceite de palma, melón y banano.

«Además de corruptos y narcotraficantes, la administración de Honduras es claramente antisindical. Cuando se legalizan estos sindicatos controlados por las empresas y se bloquean los sindicatos independientes como el nuestro en las pequeñas comunidades donde viven los trabajadores, muchos sienten que la única opción que les queda para mantener a sus familias es emigrar a Estados Unidos.»

«La única manera de crear un trabajo decente es a través de un sindicato independiente. La situación no es fácil en nuestro país, pero seguiremos en esta lucha hasta conseguir trabajos decentes», dijo Moisés Sánchez.

Se ha intentado abordar los derechos de los trabajadores mediante la presentación en 2012 de una denuncia por parte de la AFL-CIO por violaciones de las disposiciones laborales del Tratado de Libre Comercio de América Central (CAFTA). Sin embargo, casi una década después, la situación de los trabajadores del melón organizados por el STAS no ha cambiado. La AFL-CIO dejó claro durante la sesión informativa que ha llegado el momento de que EE.UU. tome cartas en el asunto y eleve la denuncia del CAFTA a la siguiente fase conocida como solución de diferencias.

El apoyo al trabajo decente -trabajos que paguen un salario digno, ofrezcan condiciones y beneficios justos, respeten los derechos fundamentales y den voz y estabilidad a los trabajadores para que puedan planificar su propio futuro y el de sus familias- es esencial como parte de la migración.
«Me vuelvo a comprometer a trabajar con ustedes y a avanzar con ustedes en estos temas», dijo la representante Jan Schkowsky a los líderes y defensores de STAS.

«La capacidad de los miembros y líderes de STAS para ejercer sus derechos cuando se enfrentan a represarías y amenazas violentas es la prueba para nuestras políticas internacionales de derechos laborales, que hasta ahora están fallando. Seguiremos trabajando con el Congreso, aprendiendo de los ejemplos que están surgiendo en el USMCA y construyendo la respuesta rápida necesaria para que los trabajadores tengan realmente la opción de quedarse en casa con un trabajo decente o migrar con derechos. Les pedimos a todos que apoyen a STAS en su avance y consideren lo que se necesita para tener una verdadera ciudadanía laboral transnacional y un trabajo decente como parte de nuestra política migratoria.» JJ Rosenbaum, GLJ-ILRF.

FESTAGRO. (May 24, 2021). Sindicalistas exponen a congresistas las agresiones en las granjas de Fyffes y piden que se intensifique la denuncia del CAFTA: http://festagro.org/. http://festagro.org/?p=7572.

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